El otro día encontré en Crisis Energética una pequeña referencia a la arquitectura bioclimática, donde citaban a la revista mejicana de David Shields “Energía a Debate”. Esta revista decía:
“La concepción bioclimática busca diseñar edificios adaptados a su propio clima utilizando con acierto las transferencias naturales de calor (hacia y desde el edificio) y los recursos que la naturaleza ofrece (sol, viento, vegetación, tierra, temperatura ambiental) con la intención de crear condiciones de confort físico y psicológico limitando el uso de sistemas mecánicos de calefacción o climatización, lo que representa un ahorro importante para la sociedad.”
En la definición de arquitectura bioclimática se subraya siempre la capacidad pasiva de regular la temperatura, es decir, el poder prescindir de medios de producción de frío o de calor gracias a un diseño bien adaptado al entorno. Por eso me pareció muy interesante encontrar un comentario que cuestionaba el uso exclusivo de medios pasivos en la construcción, bajo dos argumentos:
¿Vosotros que opináis? ¿Creéis que la posibilidad de cambio climático convierte a los diseños puramente bioclimáticos en ineficaces o demasiados arriesgados de cara al futuro?
Da igual que algo sea bueno, o mejor que lo que hay, siempre salen voces en contra con disparidad de argumentos. Por lo general, mi postura suele ser que estamos empezando, y que el camino que vayamos recorriendo nos ayudará a mejorar.
Pero lo cierto es que nunca había pensado en la influencia del Cambio Climático sobre la arquitectura bioclimática estrictamente pasiva. Creo que es un argumento con un fuerte peso y meditaré sobre ello.
En cualquier caso, el problema tendría una “fácil” (nada es fácil) solución: como se comenta en este artículo, complementarla con medios activos renovables.
Me ha gustado el planteamiento
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