La arquitectura popular, como “conjunto de edificaciones de factura tradicional en cuanto a formas, materiales y sistemas de construcción” es un buen ejemplo de construcción ecológica. Además, demuestra como la construcción “responsable” es solo un periodo de tiempo entre éste tipo de construcciones y una arquitectura más consciente y racional (post-industrial) que está por llegar.
Hoy leí este articulo a través de Dialnet, que habla precisamente de este tipo de construcciones.
La arquitectura popular se caracteriaza, para Morán y Navarro, por tres aspectos:
De todas ellas la que nos interesa es la última, por su relación con la construcción sostenible. Aunque es uno de los aspectos más olvidados de la arquitectura verde, la vinculación con el medio geográfico significa buscar los materiales de construcción entre aquellos que quedan cerca y son abundantes. Eso es lo que hacía la arquitectura popular, que por su bajo coste y por lo imposible de traer materiales no autóctonos, empleaba siempre los que tenía al alcance. “Éste hecho crea una imagen de mimetismo con el medio ambiente circundante, así como la integración del edificio en el paiseje”.
“La madera es uno de los materiales por excelencia de las construcciones populares rurales. Casi siempre ha sido un material abundante, de fácil manejo, que soporta grandes pesos y puede ser modelado y cortado en tamaños y formas muy variables”. Su principal problema es que no es un material muy duradero. Otros materiales tradicionales son la arcilla y la piedra.
Aunque este tipo de construcciones han perdido su ventaja económica, pues es más fácil adquirir y transportar materiales de construcción y no extraerlos de los alrededores, su sentido ecológico sigue más vivo que nunca. Aquellos que piensen en proyectar y construir de forma ecológica, pueden tener el factor entorno en mente, no para ir a buscar los materiales ellos mismos, pero sí para decidir a quién comprarán y qué materiales para su nuevo edificio.
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Foto de Gallo Quirico