Archive for the ‘Certificación’ Category

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Hace tiempo que el mundo empresarial ha comprendido que la ecología es un instrumento de marca, que puede atraer a clientes cada vez más concienciados, y que a su vez reciben mensajes “de sostenibilidad” de medios y organizaciones. A raiz de esto, muchas organizaciones emplean el “marketing ecológico” para reciclar su imagen y dotarla de un aura de respeto medioambiental.

La consecuencia lógica de estas nuevas estrategias es que las empresas comienzan a llevar a cabo reformas que adecuen su actividad, de forma que este marketing quede respaldado por una serie de protocolos, normas internas y la certificación de agencias externas como ISO o AENOR. Estoy seguro de que en un contexto de desaceleración de la construcción en España, algunas empresas constructoras van a basar su “relación de calidades” en elementos ecológicos, además de tecnologías como la domótica.

El problema reside en cómo el cliente, que considera el respeto mediambienta como un “valor añadido” del producto (y que podría compensar un sobrecoste), es capaz de diferenciar aquellas empresas que realmente hacen esfuerzos de quienes se limitan a la publicidad engañosa.

En GreenBuildingBlocks, un empresario experto en el tema nos explica cuándo podemos considerar a un constructor como verde.

“Estas en lo cierto si piensas que se emplea ‘construcción ecológica‘ como una herramienta de marketing. Eso no es necesariamente malo si realmente se construyen casas ecológicas de un modo sostenible. Es importante sin embargo que esta publicidad no se considere como una mera fachada, por eso yo siempre apuesto por la certificación a través de terceros, así como crear guías de construcción sostenible.

Presumir de ser un ‘constructor verde‘ supone en principio que incorporas prácticas ecológicas en tus construcciones. Es un argumento subjetivo en la medida en que no haya nadie que asegure que eso es cierto o preciso. Eso no significa que no se construya de forma sostenible. De hecho, es así cómo yo empecé hace años, cuando no había ningún programa nacional ni guías. Entonces ya había constructores concienciados, y hoy existen muchos más que son eficientes en cómo practican y aplican la construcción ecológica.

Pero hoy, la industria entera dispone de programas verificables como la ‘NAHB’s Model Green Building Guidelines’ o la ‘LEED-H Guidelines‘, así como varias guías de construcción verde. Tanto el NAHB como LEED son marcos exhaustivos, mientras que otros programas incorporan aspectos importantes pero de forma generalista, para que más empresas puedan adoptarlos sin grandes esfuerzos.”

La clave pasa por tanto por la certificación, y ese es el elemto básico que pueden usar las constructoras para demostra que se esfuerzan en reducir el impacto medioambiental de sus construcciones. Todos aquellos que presuman de ser verdes sin haber superado examen alguno deben ser considerados como meros oportunistas.

Post Data:

Tanto Iberdrola como la belga Electrabel han llevado a cabo campañas de imagen ecológica muy importantes, la segunda sin embargo no ha incorporado esta imagen verde a su logo, aún.



Ya ha sido publicado en el BOE el nuevo RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios). El artículo 12 se refiere a la “Eficiencia Energética“. Queda por ver cómo se desarrolla y aplica la norma en la práctica para que el sector no tenga una simple referencia, sino especificaciones técnicas claras a cumplir. Algunos de sus párrafos son muy ambigüos y probablemente se vean limitados en su aplicación por la evolución mercado, como el “uso de las energías renovables disponibles” (último).

Artículo 12. Eficiencia energética.

Las instalaciones térmicas deben diseñarse y calcularse, ejecutarse, mantenerse y utilizarse de tal forma que se reduzca el consumo de energía convencional de las instalaciones térmicas y, como consecuencia, las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes atmosféricos, mediante la utilización de sistemas eficientes energéticamente, de sistemas que permitan la recuperación de energía y la utilización de las energías renovables y de las energías residuales, cumpliendo los requisitos siguientes:

1. Rendimiento energético: los equipos de generación de calor y frío, así como los destinados al movimiento y transporte de fluidos, se seleccionarán en orden a conseguir que sus prestaciones, en cualquier condición de funcionamiento, estén lo más cercanas posible a su régimen de rendimiento máximo.

2. Distribución de calor y frío: los equipos y las conducciones de las instalaciones térmicas deben quedar aislados térmicamente, para conseguir que los fluidos portadores lleguen a las unidades terminales con temperaturas próximas a las de salida de los equipos de generación.

3. Regulación y control: las instalaciones estarán dotadas de los sistemas de regulación y control necesarios para que se puedan mantener las condiciones de diseño previstas en los locales climatizados, ajustando, al mismo tiempo, los consumos de energía a las variaciones de la demanda térmica, así como interrumpir el servicio.
4. Contabilización de consumos: las instalaciones térmicas deben estar equipadas con sistemas de contabilización para que el usuario conozca su consumo de energía, y para permitir el reparto de los gastos de explotación en función del consumo, entre distintos usuarios, cuando la instalación satisfaga la demanda de múltiples consumidores.
5. Recuperación de energía: las instalaciones térmicas incorporarán subsistemas que permitan el ahorro, la recuperación de energía y el aprovechamiento de energías residuales.
6. Utilización de energías renovables: las instalaciones térmicas aprovecharán las energías renovables disponibles, con el objetivo de cubrir con estas energías una parte de las necesidades del edificio.



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Archivado en (Certificación, Reflexión) por admin on 25-04-2007

Siempre que surgen nuevas técnicas constructivas o preocupaciones en el sector (energéticas, sanitarias, de seguridad), aparece la necesidad de certificar o estandarizar los edificios o materiales empleados. Esta necesidad de certificación tiene varias explicaciones:

  1. De un lado permite crear indicadores que realicen mediciones comparables. Este es el caso de la calificación energética de edificios.
  2. Los indicadores sirven a los clientes para asegurarse de que lo que han comprado tiene “x” característica real, y no es solo publicidad. Este punto es muy importante. Si el promotor publicita que una vivienda es “domotica” o “energéticamente eficiente”, por tener dos ejemplos, el cliente debe debe poder asegurarse de que es realmente así, y no un detector de presencia y un frigo “A”, por ejemplo. No se trata de una cuestión ética, sino muchas veces económica: estos “añadidos” suponen normalmente un sobrecoste de la vivienda que realmente deben servir como inversión: bien porque aumentan el valor del edificio o bien porque suponen algún ahorro.
  3. La certificación muchas veces es un instrumento necesario para comprobar que la vivienda cumple con la legislación vigente.

¿Quién está interesado en la certificación?

  1. La empresa que vende el producto, porque sirve para diferenciarse de la competencia y vender más. Eso ese es el caso de las empresas de domótica que buscan conseguir el certificado EA 0026:2006 o de los arquitectos de grandes rascacielos con el certificado LEED del US Green Building Council.
  2. La Administración, que pretende potenciar ciertas prácticas o controlar el cumplimiento de la norma, como es el caso de la Agencia de Energía de Barcelona.
  3. El cliente, que está interesado en recibir una información más clara y comprobable sobre el producto que adquiere.
  4. Asociaciones y organizaciones, bien porque sirve para promover determinado tipo de productos (domóticos) o porque ayudan a los fines que persiguen (ahorro energético y respeto medioambiental).