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Nov
17
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Cuando tus compañeros de profesión te pasan un archivo de AutoCAD que no
puedes abrir es cuando te das cuenta que la versión de tu programa
necesita una actualización urgente ya que no puedes perder el tiempo
llamando para que te pasen otra vez el archivo en “tu versión de AutoCAD”.
Una vez que lo tienes, es justo en ese momento cuando te das cuenta que
el flamante PC que compraste hace varios años no funciona de forma tan
fluida como con la versión anterior y te planteas comprar un equipo nuevo.
Sin duda el mayor problema con el que nos encontramos en este sector es
que el programa “dominante” se encuentra únicamente para windows, y pese
a que hay alternativas más baratas o incluso otros ordenadores que no
tienen windows el cambio parece imposible, pero eso no es así.
En un despacho en el que no tenemos tiempo que perder en aprender de
nuevo a hacer las cosas, ni a usar un nuevo sistema operativo u otros
programas que no fuese el archiconocido AutoCAD. No fue fácil convencer a
los compañeros de las virtudes de los iMacs frente a los PCs, pero el
cambio finalmente sucedió.
Primero, hay les enseñé en mi MacBook como funcionaba el sistema
operativo Leopard y como era muy fácil adaptarse a él. Estuvieron
toqueteandolo y a todos les sorprendió como sin apenas decirles como
hacer las cosas se encontraban simplemente haciendolas. Sobre todo les
sorprendió iPhoto y lo intuitivo de su manejo.
Al momento ya se habían enamorado de Mac, pero faltaba un gran escollo
que salvar: AutoCAD no está disponible en Mac.
Pero esa no es excusa posible, gracias a Parallels, arranqué una versión
de Windows XP en el portátil y les enseñé el AutoCAD corriendo en mi
pequeñín y de forma mucho más rápida que en los ordenadores que teniamos
en el despacho. Se que lo ideal seria una versión nativa para Leopard,
pero las ventajas que tienen los Mac respecto a los PC con windows en
cuanto a velocidad y estabilidad bien merecen este pequeño inconveniente.
Una vez medio-convencidos fuimos a una tienda Apple a ver los iMacs en
persona, la pantalla de 20″ les sorprendió muy gratamente (sobretodo a
aquellos que aún conservaban un viejo CRT de 17″).
Hay que decir que es una delicia tener un despacho llenito de iMacs, el
toque de distinción y de diseño que tienen, lo limpio que queda el
escritorio y sobretodo el espacio que hemos liberado bajo la mesa al no
tener las viejas torres.
Todos los que trabajamos haciendo planos sabemos la importancia de
conservar versiones anteriores de las propuestas descartadas, por si hay
que recuperarlas en algún momento. TimeMachine hace este trabajo de
manera sobervia, bien es cierto que hasta ahora teniamos un programa que
coservaba varias copias de los archivos, pero encontrar la versión
concreta era perder demasiado tiempo navegando entre carpetas y archivos
y abriendo y cerrando planos. Ahora es mucho más rápido y sencillo.
Sin duda, el día en que cambiamos a Mac supuso muchos cambios al
despacho, y casi todos han sido para mejor.
Un saludo.
Javier Guerrero