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Nov
20
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La arquitectura bioclimática no es un fenómeno nuevo, solo es un cúmulo de técnicas, algunas de ellas bien conocidas y otras fruto de las innovaciones más recientes que deben aplicarse de una forma conjunta. Tampoco es un movimiento aisladado, debemos encuadrarlo en tendencias más o menos amplias que reunen un sinfín de términos como construcción ecológica, arquitectura sustentable, a veces confusos y otras veces poco útiles. Para acabar con lo que no es, la arquitectura bioclimática no es un fín en si misma, sino que intenta solucionar problemas que el hombre ha ido descubriendo y que son de dos tipos: económico y medioambiental.
El problema medioambiental es relativamente reciente y nace con lo que denominamos tercera generación de movimientos sociales, o movimientos post-insdustriales: pacifismo, ecología, anti-globalización,etc. Estos movimientos tienen cada vez más un carácter global y están muy unidos a lo que se conoce también como tercera ola de derechos humanos.
El problema económico se debe a la dependencia de los sistemas económicos del petróleo, como fuente energética pero también como materia prima para un sin fin de productos. El hecho de que las reservas de petroleo sean limitadas y estén en manos de unos pocos países productores, algunos organizados en torno a un oligopolio, hacen que en épocas de escasez muchas economías sientan la necesidad de buscar alternativas energéticas. Solo así podemos entender por qué la construcción bioclimática tuvo un momento importante en los años 70‘, en plena crisis del petróleo. Solo hay que hacerse con comic como los de Spirou para quedar impresionado con la amalgama de tiras sobre coches ecológicos, casas eficientes, etc.
¿Es entonces la arquitectura ecológica un fenómeno coyuntural? Pues sí y no. Sí en la medidad en que su desarrollo depende mucho del precio del petróleo, y sobre todo de las épocas con mayor escasez. No en la medida en que movimientos ecologistas, en torno a grandes lobbies como GreenPeace y otros grupos de interés están extendiendo cada vez más la preocupación por el medio ambiente.
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Nov
16
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Leo en Asturias Verde que el sindicato CC.OO. ha propuesto a tres grupos políticos la aprobación una ordenanza para la promoción de la arquitectura bioclimática en Oviedo.
La norma tiene como finalidad “promover el desarrollo urbano del municipio en una dirección sostenible para contribuir a la conservación y mejora de la calidad de vida de sus vecinos. El objetivo sería por tanto establecer requisitos de obligado cumplimiento en las obras de edificación y construcción del municipio de Oviedo que contribuyan a reducir y minimizar posibles impactos medioambientales.”
Contenido:
Diseño coherente de las edificaciones, incluyendo elementos propios de la arquitectura bioclimática, el empleo de sistemas de producción térmica energéticamente eficientes, la implementación de planes de mantenimiento para las instalaciones, junto con la introducción de técnicas de gestión que permitan un uso racional de la energía consumida en el edificio. Estas permitirían alcanzar (a juicio del sindicato) a costes razonables, un ahorro energético del 50% respecto a las construcciones actuales. A esto se añadiría una reducción de emisiones de CO2 de 1,34 toneladas año/vivienda (lo que equivale a plantar 20 árboles por cada vivienda.
A falta de tener los datos que han utilizado desde CC.OO. para el estudio, desde Arquibio apoyamos todas estas propuestas legislativas que ayudarán a reducir emisiones en un sector tan significativo como el residencial.
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Nov
15
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Resumen: Esta iniciativa parece más una herramienta de comunicación que una medida pensada para concienciar y ahorrar a largo plazo. Ni siquiera si todos nosotros participaramos sería positiva: entonces provocaría un pico en la red eléctrica (que debe producir +/- lo que se consume) que elevaría el riesgo de grandes apagones.
¿Qué opinaís? ¿Creeís que será útil?
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Sep
21
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Hoy he encontrado este interesantísimo post en El País, de Luis Fernández-Galiano. Os dejo algunos párrafos que invitan a la reflexión.
“No hay ecología sin economía. Más allá del parentesco etimológico, que sitúa ambas ciencias en una casa común, y que remite su logos y su nomos al compartido oikos de nuestra residencia en la tierra, la ciencia verde es inconcebible sin la ciencia triste.[...]
El actual fervor por la arquitectura ecológica reproduce fielmente el de los años setenta, aunque con algunas variaciones significativas. Como entonces, está impulsado por los shocks petrolíferos, que en 1973 y 1979 sacudieron las bases energéticas de la economía; pero a diferencia de lo ocurrido en aquella década, la conciencia verde contemporánea se produce -por ahora- en un contexto de crecimiento económico y boom inmobiliario.
Es frecuente abordar los temas ambientales pasando de puntillas por el áspero territorio del cálculo monetario, voluntariamente ignorando o menospreciando que la mayor parte de las decisiones que configuran el mundo se toman en ese marco. [...]
La construcción sostenible es hoy un sector en auge, que tiene sus propias ferias y congresos, sus propias revistas y sus propios premios, un sector alimentado por las exigentes normativas y generosas subvenciones de la Administración, y un sector que procura compensar sus minusvalías estéticas con rankings, homologaciones y etiquetados verdes cuya aura ética pueda otorgar legitimidad social y visibilidad pública a sus autores y a sus obras. Reforzado por la presencia de oficinas corporativas cuyas credenciales verdes son una simple prolongación de su sofisticación tecnológica, y por estudios que inscriben su trabajo en una perspectiva más social.[...]
El arquitecto tiene un pacto fáustico con el despilfarro y el exceso, de manera que sólo sucumbe al síndrome verde cuando la economía entra en recesión, y entonces se transforma en un apóstol del crecimiento cero, la austeridad y la rehabilitación, para regresar al mesianismo demiúrgico y a los sueños titánicos apenas se recuperan el consumo y la inversión. En esta etapa de tránsito, con combustibles caros y economía en auge, la arquitectura sostenible es un cóctel de tecnología trivial que mezcla sensores térmicos, bombas de calor y placas solares con las recetas de toda la vida sobre iluminación y ventilación naturales, orientación y protección solar o aislamiento e inercia térmica.
Pero si la cosa va a más, toda esta fantasía amable dejará paso al auténtico dilema: ¿construir o no construir? Porque al cabo la única arquitectura ecológica es la que no se construye, y el único arquitecto verde el que renuncia a incrementar la entropía del planeta.
Mientras tanto, los arquitectos tenemos un interés más transparente que oculto en el crecimiento económico y en el auge oceánico de las obras públicas y de la construcción.”
Os recomendamos que leaís el artículo completo por su gran interés.
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Sep
19
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Hace tiempo que el mundo empresarial ha comprendido que la ecología es un instrumento de marca, que puede atraer a clientes cada vez más concienciados, y que a su vez reciben mensajes “de sostenibilidad” de medios y organizaciones. A raiz de esto, muchas organizaciones emplean el “marketing ecológico” para reciclar su imagen y dotarla de un aura de respeto medioambiental.
La consecuencia lógica de estas nuevas estrategias es que las empresas comienzan a llevar a cabo reformas que adecuen su actividad, de forma que este marketing quede respaldado por una serie de protocolos, normas internas y la certificación de agencias externas como ISO o AENOR. Estoy seguro de que en un contexto de desaceleración de la construcción en España, algunas empresas constructoras van a basar su “relación de calidades” en elementos ecológicos, además de tecnologías como la domótica.
El problema reside en cómo el cliente, que considera el respeto mediambienta como un “valor añadido” del producto (y que podría compensar un sobrecoste), es capaz de diferenciar aquellas empresas que realmente hacen esfuerzos de quienes se limitan a la publicidad engañosa.
En GreenBuildingBlocks, un empresario experto en el tema nos explica cuándo podemos considerar a un constructor como verde.
“Estas en lo cierto si piensas que se emplea ‘construcción ecológica‘ como una herramienta de marketing. Eso no es necesariamente malo si realmente se construyen casas ecológicas de un modo sostenible. Es importante sin embargo que esta publicidad no se considere como una mera fachada, por eso yo siempre apuesto por la certificación a través de terceros, así como crear guías de construcción sostenible.
Presumir de ser un ‘constructor verde‘ supone en principio que incorporas prácticas ecológicas en tus construcciones. Es un argumento subjetivo en la medida en que no haya nadie que asegure que eso es cierto o preciso. Eso no significa que no se construya de forma sostenible. De hecho, es así cómo yo empecé hace años, cuando no había ningún programa nacional ni guías. Entonces ya había constructores concienciados, y hoy existen muchos más que son eficientes en cómo practican y aplican la construcción ecológica.
Pero hoy, la industria entera dispone de programas verificables como la ‘NAHB’s Model Green Building Guidelines’ o la ‘LEED-H Guidelines‘, así como varias guías de construcción verde. Tanto el NAHB como LEED son marcos exhaustivos, mientras que otros programas incorporan aspectos importantes pero de forma generalista, para que más empresas puedan adoptarlos sin grandes esfuerzos.”
La clave pasa por tanto por la certificación, y ese es el elemto básico que pueden usar las constructoras para demostra que se esfuerzan en reducir el impacto medioambiental de sus construcciones. Todos aquellos que presuman de ser verdes sin haber superado examen alguno deben ser considerados como meros oportunistas.
Post Data:
Tanto Iberdrola como la belga Electrabel han llevado a cabo campañas de imagen ecológica muy importantes, la segunda sin embargo no ha incorporado esta imagen verde a su logo, aún.
La arquitectura popular, como “conjunto de edificaciones de factura tradicional en cuanto a formas, materiales y sistemas de construcción” es un buen ejemplo de construcción ecológica. Además, demuestra como la construcción “responsable” es solo un periodo de tiempo entre éste tipo de construcciones y una arquitectura más consciente y racional (post-industrial) que está por llegar.
Hoy leí este articulo a través de Dialnet, que habla precisamente de este tipo de construcciones.
La arquitectura popular se caracteriaza, para Morán y Navarro, por tres aspectos:
De todas ellas la que nos interesa es la última, por su relación con la construcción sostenible. Aunque es uno de los aspectos más olvidados de la arquitectura verde, la vinculación con el medio geográfico significa buscar los materiales de construcción entre aquellos que quedan cerca y son abundantes. Eso es lo que hacía la arquitectura popular, que por su bajo coste y por lo imposible de traer materiales no autóctonos, empleaba siempre los que tenía al alcance. “Éste hecho crea una imagen de mimetismo con el medio ambiente circundante, así como la integración del edificio en el paiseje”.
“La madera es uno de los materiales por excelencia de las construcciones populares rurales. Casi siempre ha sido un material abundante, de fácil manejo, que soporta grandes pesos y puede ser modelado y cortado en tamaños y formas muy variables”. Su principal problema es que no es un material muy duradero. Otros materiales tradicionales son la arcilla y la piedra.
Aunque este tipo de construcciones han perdido su ventaja económica, pues es más fácil adquirir y transportar materiales de construcción y no extraerlos de los alrededores, su sentido ecológico sigue más vivo que nunca. Aquellos que piensen en proyectar y construir de forma ecológica, pueden tener el factor entorno en mente, no para ir a buscar los materiales ellos mismos, pero sí para decidir a quién comprarán y qué materiales para su nuevo edificio.
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Foto de Gallo Quirico

Hoy en Estilo Interior me he encontrado con una explicación de lo importante que es orientar nuestra vivienda correctamente, no solo porque de ello depende el “confort climático” de la misma, sino por otros muchos factores, como puede ser el “anímico”.
“Cuando compramos nuestra casa, tenemos que pensar en muchas cosas: espacio, número de dormitorios, PRECIO…pero se nos olvida pensar en la orientación que tiene.
Hacia dónde esté orientada nuestra vivienda es muy importante, y la orientación adecuada es relativa según dónde se ubique la vivienda. Para hacernos una idea, voy a intentar describir las características de cada orientación en referencia a la vivienda:
NORTE: no da el sol nunca, nunca. Hay la misma luz a lo largo del día, aunque escasa. Da sensación de tristeza.”
Sigue leyendo en “La orientación de la vivienda“
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Aug
19
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Vía Linux Computer and Science descubro que en BlogActionDay han preparado una iniciativa orientada a que se hable sobre cuestiones de medioambiente. La idea es que el 15 de Octubre todos los blogs que lo deseen orienten un poco su temática para enfocar los temas desde un ángulo ecológico, sin dejar de hablar de lo que les gusta. Lo importante es que los lectores discutan sobre medio ambiente y viertan sus opiniones y comentarios.
Desde Arquibio no nos cuesta nada porque es de lo que nos gusta hablar. Esperamos que mucha gente coja el relevo y participe.
No estoy muy seguro de que las iniciativas en internet tengan mucha influencia en decisiones políticas, por ejemplo, pero si se trata de hacer pensar y discutir seguro que es muy útil.
Siempre que surgen nuevas técnicas constructivas o preocupaciones en el sector (energéticas, sanitarias, de seguridad), aparece la necesidad de certificar o estandarizar los edificios o materiales empleados. Esta necesidad de certificación tiene varias explicaciones:
¿Quién está interesado en la certificación?
El otro día encontré en Crisis Energética una pequeña referencia a la arquitectura bioclimática, donde citaban a la revista mejicana de David Shields “Energía a Debate”. Esta revista decía:
“La concepción bioclimática busca diseñar edificios adaptados a su propio clima utilizando con acierto las transferencias naturales de calor (hacia y desde el edificio) y los recursos que la naturaleza ofrece (sol, viento, vegetación, tierra, temperatura ambiental) con la intención de crear condiciones de confort físico y psicológico limitando el uso de sistemas mecánicos de calefacción o climatización, lo que representa un ahorro importante para la sociedad.”
En la definición de arquitectura bioclimática se subraya siempre la capacidad pasiva de regular la temperatura, es decir, el poder prescindir de medios de producción de frío o de calor gracias a un diseño bien adaptado al entorno. Por eso me pareció muy interesante encontrar un comentario que cuestionaba el uso exclusivo de medios pasivos en la construcción, bajo dos argumentos:
¿Vosotros que opináis? ¿Creéis que la posibilidad de cambio climático convierte a los diseños puramente bioclimáticos en ineficaces o demasiados arriesgados de cara al futuro?
A raíz de la noticia en El Pais sobre la Torre Bicentenario, y al margen de la cuestión política, me ha gustado encontrar que los partidarios justifican su construcción por la tendencia que existe a construir edificios más eficientes y grandes. Decía así:
“El rascacielos, de 70 pisos, ’se inscribe en la tendencia mundial de hacer edificios altos’, según el arquitecto Jorge Gamboa de Buen, director general del grupo Danhos. “En los próximos seis años se construirán más edificios por encima de los 200 metros que en toda la historia de la humanidad”. Es una tendencia ambiental, añade, ‘porque son edificios de otra generación, que consumen menos energía, menos agua y con mejores drenajes‘.”
Independientemente de que ese sea el motivo principal, nos encontramos con numerosos proyectos de rascacielos, cada cuál más grande, que presumen entre otras ventajas de ser mucho más eficientes. Además, cada proyecto propone sistemas distintos para adaptarse al medio y ahorrar recursos.
En los próximos post intentaremos investigar y comparar un poco estos mega-edificios y qué ventajas reales ofrecen, si son como dicen “bichos verdes”.
Gracias por seguir el blog.
PD: Como curiosidad, aquí os dejo la imagen que ofrecerá el Paseo de la Castellana en 2008
Vía Ecosistema Urbano me encuentro una referencia a la lista que Live Science ha creado con 10 tecnologías “emergentes” que podrían ayudar al medio ambiente.
10. Dejar obsoleto el papel tradicional con el uso de papel electrónico, un tipo de hoja de plástico que puede ser reutilizada infinitamente. Como ejemplo práctico (digo yo), podríamos descargarnos libros y periódicos en algún pequeño dispositivo para visualizar cada página el el “papel electrónico”.
9. “Secuestrar” los gases contaminantes, como el CO2 bajo la tierra, inyectándolos en el suelo. He visto algunas ideas de centrales eléctricas de ócon este sistema, pero algunos científicos, como señala la Live Science, tienen serias dudas sobre este sistema.
8. Usar las plantas y microorganismos para bonificar las zonas contaminadas.
7. Sustituir las cubiertas con jardines. A mí esta me parece la más interesante, por lo fácil e inmediato que sería llevarla a cabo sin ningún desarrollo tecnológico especial.
6. Producir energía eléctrica aprovechando las mareas.
5. La energía térmica de los océanos.
4. Mejora de la tecnología solar foto voltaica y térmica.
3. La tecnología de las celdas a hidrógeno.
2. Tecnología para quitar la sal al agua del mar. Esta tecnología ya existe, y se utiliza mucho en Israe, por ejemplo, aunque también es contaminante.
1 - Conseguir producir petróleo a partir de cualquier fuente orgánica.
¿Qué opinaís? ¿Os parecen realistas todas las medidas? ¿Quitarías o añadiríais alguna?
Navegando he encontrado este blog sobre arquitectura con un enfoque casi lírico, o al menos no tan tecnicista como estamos habituados, que reflexiona sobre lo que significa la idea de sustentabilidad y cómo, a veces, nos perdemos entre tantos conceptos y “etiquetas” para referirnos a una casa con dos o tres técnicas de ahorro.
Me ha gustado porque añade al estudio de la arquitectura bioclimática algunos elementos, que aunque están ahí, parecen algo marginales entre tanta innovación tecnológica. Me estoy refiriendo por ejemplo a la consideración de las externalidades, o desechos y consumos que en principio no podemos controlar, pero que afectan al impacto real de nuestra vivienda sobre el medio ambiente.
Os dejo con las consideraciones que más me han gustado.
¿Por cierto, qué opinaís vosotros sobre:
“A veces se confunde un edificio “bioclimático”, “bioambiental” o “solar” con la idea de sustentabilidad. Ciertamente lo expuesto involucra más variables que la sola preocupación por la cuenta de gas y electricidad.
Manipulando la forma de un espacio, nosotros podemos introducir luz natural y ventilación. Sin embargo, más allá de la forma nosotros tenemos “externalidades”. ¿Cuánto combustible fue usado para refinar el acero, formar las barras hasta llegar al obrador? Nosotros tenemos que mirar el consumo de energía involucrado en usar insumos en bruto extraídos de la naturaleza. ¿Cuánta contaminación se agregó a nuestro aire, tierra y aguas? La elección de un sitio sustentable para localizar un edificio deriva principalmente de su proximidad al lugar del empleo, los comercios y el círculo social de los ocupantes del edificio.”